Así fraguó Sánchez la rápida normalización de las relaciones con Bildu
La coalición proetarra se convirtió en aliado básico para el Gobierno desde que la presión de Iglesias y la crisis de Cs dejó sin alternativas a Sánchez
Hasta 2019 el PSOE se resistía a considerarla como interlocutora

El PSOE ha dado muestras esta pasada semana de querer avanzar rápidamente en el proceso de normalización de las relaciones con Bildu, que se ha acelerado enormemente en los últimos dos años. La necesidad de sumar apoyos para investir a Pedro Sánchez y ... las exigencias de Pablo Iglesias convirtieron en aliado estructural a un partido con el que hace muy poco tiempo Sánchez no quería ni sentarse por sus vínculos proetarras.
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Esas urgencias han ido de la mano de un cambio discursivo que presenta como positivo para el País Vasco y Navarra, y para el conjunto de España, su asociación con ellos. Los socialistas han celebrado el 'paso' en la buena dirección que a su juicio son las palabras de Arnaldo Otegi en el décimo aniversario del fin de la violencia de ETA. ¿Un paso hacia dónde? La normalización total se abre camino . Pero el proceso arrancó con la moción de censura de 2018 y las necesidades del PSOE en 2019. Poco tiempo atrás todo era distinto.
Mayo de 2015. «Con Bildu no vamos a pactar»
Es la antesala de las elecciones municipales y autonómicas del 2015. Sánchez todavía no ha cumplido un año al frente del PSOE. Su llegada no ha logrado frenar el empuje de Podemos. Los pactos y las alianzas son inevitables . Durante una entrevista en Navarra Televisión el líder del PSOE hizo una declaración que todavía le persigue a día de hoy: «Con Bildu no vamos a pactar. Si quiere se lo digo cinco o veinte veces durante la entrevista. Con Bildu no vamos a pactar».
Febrero de 2016. «No, yo con Bildu no me voy a reunir»
Han pasado las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015. El PSOE ha cosechado con Pedro Sánchez como candidato su peor resultado electoral. Pero Mariano Rajoy ha declinado el encargo del Rey para intentar una investidura. Sánchez asume el reto de sumar un tripartito con Podemos y Ciudadanos. Y en una rueda de prensa en el Congreso de cara al arranque de las negociaciones deja claro lo siguiente: «No, yo con Bildu no me voy a reunir».
En cambio, con ERC y la antigua Convergència sí estaba dispuesto a encontrarse . Aunque simplemente para decirles que «no comparto su proyecto». Estaban por llegar los días más aciagos del proceso independentista catalán. Pero ya existía un reto plebiscitario sobre la autodeterminación por parte de la Generalitat de Cataluña. Sin embargo, Bildu se percibía aún en otra dimensión. En 2016 Bildu era una coalición con la que el PSOE ni se podía sentar en una mesa . En la fallida sesión de investidura de marzo, la número dos del partido, Adriana Lastra, cuestionaba que Bildu fuese «jaleada» por Podemos.
Septiembre de 2016. «Con el único partido que no entablaremos diálogo es Bildu»
Ha tenido ya lugar la repetición electoral del 26 de junio de 2016. El PSOE ha seguido retrocediendo. Y lo han hecho también Ciudadanos y Podemos, ya en alianza con Izquierda Unida. El PP, por contra, se ha visto reforzado. El PSOE está en ebullición. Pero ni siquiera esa situación de desesperación interna, que lleva a Sánchez a pensar en la posibilidad de unas terceras elecciones, hace cambiar al líder del PSOE su posición respecto a Bildu. Tras una reunión de su Ejecutiva el 5 de septiembre, insistir: «Con el único partido con el que no vamos a entablar diálogo es Bildu».
Mayo-junio de 2018. Moción de censura por «higiene democrática»
Pedro Sánchez presenta una moción de censura contra Mariano Rajoy. El PSOE la saca adelante con cuatro votos de margen respecto a la mayoría absoluta. Los socialistas centran sus esfuerzos en el independentismo catalán y en el PNV . Bildu, que cuenta con solo dos diputados, está en un segundo plano. Se contacta indirectamente para conocer su posición. Apoyo por «higiene democrática» diría su portavoz. La necesidad de abordar algunas cuestiones parlamentarias con esa frágil mayoría hace que se empiecen a abrir vías de comunicación. Todavía muy frágiles y sin reconocimiento institucional.
Abril-junio de 2019. Otra ronda de negociación sin Bildu
Sánchez gana las elecciones del 28 de abril. Pero está muy lejos de la mayoría. Necesita reeditar su alianza con Podemos y los socios de la moción de censura. Bildu sigue sin ser imprescindible y los socialistas abren una ronda de negociación en la que persisten en su decisión de no incluirlos. Tampoco se reunirán con Vox . «Creo que simplemente [por] el hecho de que vosotros me estéis insistentemente preguntando si no me voy a reunir ni con Vox ni con Bildu, sabéis perfectamente la respuesta», dijo Lastra.
Junio de 2019.Ferraz se pone de perfil en Navarra
Tras las generales ha habido elecciones autonómicas en mayo. UPN ha ganado las elecciones con 20 escaños. El socialismo navarro de María Chivite está en segunda posición y pretende armar una mayoría con la que puede contar con 23 escaños y así tener más votos afirmativos que UPN sin incluir a Bildu. Pero necesitando como mínimo su abstención. La líder de los socialistas navarros defiende la estrategia de que facilitar el Gobierno a UPN solo serviría para abrir las puertas de un futuro gobierno nacionalista.
De hecho defiende que esa es la causa por la que Geroa Bai logró gobernar en el anterior mandato, el acuerdo suscrito entre UPN y PSN en 2011 . Chivite exploró esa abstención, pero en mitad del proceso Ferraz quiso marcar distancia: «Nos desmarcamos», dijeron entonces fuentes de Ferraz. Finalmente ese amago quedó en nada. Chivite es la presidenta de Navarra gracias a esa abstención. Haciéndose nuevamente patente la incomodidad que Bildu provocaba. Empezó a utilizarse el pretexto de que ante una abstención o un apoyo no negociado no podrían oponerse. Pero que no habría negociación ni pactos: «Con Bildu no se acuerda nada», dijo Sánchez.
Noviembre de 2019. Repetición electoral y presupuestos navarros
Toda esta estructura de cortafuegos en torno a Bildu empieza a desmontarse tras la repetición electoral del 10 de noviembre. El PSOE tiene al alcance una mayoría favorable de 167 votos a favor. Pero 165 en contra. Las negociaciones con ERC (13 diputados) terminarían en un acuerdo para impulsar la mesa de diálogo Gobierno-Generalitat. Pero los independentistas han trasladado al PSOE que solo se abstendrían. Por lo que es imprescindible que Bildu (5 diputados) no se sume al bloque del no. Bildu se acabaría absteniendo y de forma más sencilla que ERC. Pero hay un peaje que los socialistas tienen que pagar: su normalización política.
Por primera vez el PSOE a nivel nacional se reúne con EH Bildu. En esta ocasión a la ronda de contactos se invita a todos los partidos. También a Vox, porque ya se sabía que había que contar con Bildu. El 17 de diciembre de 2019 se producía la primera reunión bilateral entre ambos, en las dependencias del grupo parlamentario socialista en el Congreso. Unos días antes, María Chivite incluía a Bildu en su ronda de negociaciones para sacar adelante los presupuestos en Navarra. Aquel «con Bildu no se acuerda nada» empezaba a desvanecerse sin remedio.
Marzo-abril de 2020. Primeras reuniones con el presidente
El Gobierno de coalición daba sus primeros pasos con Bildu como valedor de su investidura y como uno de sus socios potenciales. Llega la pandemia. Y a cuenta de la excepcionalidad se producen de forma normalizada y sin que generen gran polémica las primeras reuniones de dirigentes de EH Bildu con un presidente del Gobierno. Son de forma telemática. La primera reunión entre Pedro Sánchez y la portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua , tiene lugar el 17 de marzo de 2020.
Septiembre de 2020. El triunfo de la doctrina Iglesias
La excepcionalidad de la pandemia hace que el Gobierno de Pedro Sánchez valore muy seriamente en el verano de 2020 la posibilidad de sacar adelante los presupuestos con los votos afirmativos de PNV y Ciudadanos. Y así sortear la negociación con ERC y Bildu. Pero entra en escena Pablo Iglesias.
El entonces vicepresidente segundo y líder de Podemos fuerza una negociación con Sánchez y exige que se priorice a los socios de investidura. Como Ciudadanos estaba dispuesto a alcanzar un acuerdo, la consecuencia es que tanto ERC como Bildu, sabedores de que no eran imprescindibles, tuvieron que poner facilidades y anunciar pronto su apoyo a las cuentas . La elección del Gobierno unida a la posterior crisis de Cs dejaron a Sánchez sin alternativas.
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